domingo, marzo 28, 2004

Palabras de un amigo

Ánimo. Estamos contigo.

martes, marzo 23, 2004

Mereth Aderthad

Bueno, ya estamos de vuelta. La palabra que mejor describe estos cuatro días que he pasado en tierras levantinas en compañía de muchos compañeros y algunos amigos, es "intensa". Sin dudarlo.

Para aquellos que no lo sepan, una Mereth Aderthad o EstelCon es la Convención Anual de la Sociedad Tolkien Española. En esta ocasión el honor, o marrón según se mire, le ha correspondido al smial de Mithlond, la delegación local situada en Elche. El evento ha tenido lugar en un hotel metido en mitad de una sierra de dificil acceso, hasta para la cobertura de los móviles.

No es mi intención publicar aquí una crónica (que si no estos me saltan encima, habrá que esperar a la crónica del wiki ;), sino dar una serie de impresiones acerca de la STE y de la variopinta gente que pulula por ella. En esta ensalada de sentimientos hay pocas cosas que queden claras. pero voy a intentarlo.

Uno de los ingredientes de esta ensalada emocional es, sin dudarlo, la Magia. Uf... una palabra difícil de definir. Sentimiento de grupo, capacidad de ir más allá de la superficie, impresión de estar en un sitio distinto del que te encuentras, desaparecer... mil cosas. Estoy seguro de que, como el amor, la magia es una mezcla de sentimientos e impresiones tan genuinamente personal, que nadie estaría de acuerdo en la definición de esta palabra. Pero de lo que no hay duda es de que para mucha gente que asiste a estos eventos, la magia es una de las señas de indentidad de los mismos. Estoy de acuerdo con ellos.

Otro de los ingredientes ha sido la emoción. Emoción en el viaje, por lo que me espera ahí delante, emoción ante la espectación que se ha creado en torno a algunos actos, emoción de volver a ver a algunas personas a las que hacía demasiado tiempo que no veía... emoción, espera. Sin duda.

Otro más ha sido el binomio tristeza-alegría que me ha acompañado durante toda la estancia en el hotel. Las razones para una u otra son demasiado largas y enrevesadas para explicarlas aquí, pero una de las cosas que he aprendido es que la línea que separa a ambas es muy delgada, casi inexistente. He tenido momentos de alegría extrema y momentos de suprema tristeza. Es posible que esto no sea visible, pero ha sido así.

Otro, sin duda, la esperanza. He fallado. He fallado porque uno de los objetivos de este viaje era ser capaz de pasarlo bien sin que me afectase el pasado. Me he equivocado en parte. Y, si bien no he tenido éxito, al menos tampoco he fracasado del todo. Tengo esperanzas de que esto cambie en el futuro. Lo conseguiré. Es solamente cuestión de tiempo y de madurez. Tengo esperanza.

Otro, y de los más importantes: la alegría de ver que una persona amiga, que alguien de quien siempre has sospechado que era una persona para la que el Diccionario Universal de Halagos se quedaría corto, está ahí cuando lo necesitas, para regalarte su tiempo, su mirada, su hombro, su comprensión. Gracias... gracias, gracias.

Y los últimos: las ganas, la energía y la ilusión para emprender proyectos, futuros proyectos, grandes y pequeños, que hagan un poco más felices a estas personas que tienen la suerte (o la desgracia) de compartir momentos comigo.

Estos son los ingredientes de esta ensalada, que es amarga, y salada, pero dulce. No, no me he equivocado yendo allí. No me arrepiento. No puedo. Gracias Niniel por convencerme. Y a todos por estar allí.

martes, marzo 16, 2004

Atentado

¿Qué se puede decir? No hay nada que decir, pero sí mucho que hacer. Yo ya he empezado. ¿Y vosotros?

Ideas sobre el papel

Cuando era más pequeño y no tenía edad para votar, tenía cierta consciencia de la existencia de la política y una idea aproximada de los integrantes que componían la de este pais. Y aunque no tenía idea del funcionamiento de esos integrantes, soñaba que cuando fuese "mayor" me haría ilusión votar y que saliese ganador el partido al que había votado. Como de costumbre la vida sigue sus propios planes y no hace demasiado caso de los míos. La vida es sabia.

He crecido en una familia mayoritariamente de izquierda. De hecho, antes de nacer mi hermana y yo, mis padres eran militantes. En el salón de mi casa hubo un Guernica colgado durante muchos años y al lado del calendario de mi abuela aún hay una fotografía de Felipe González. Nunca supe si le votaba porque le consideraba guapo, o si había algo más. Seguramente sí que lo había. Mi abuela era inteligente.

Con el devenir de los años, mis padres han ido adoptando posturas cada vez más alejadas de la política. Pero de esa educación que me dieron me ha quedado una pátina que ahora ha salido a la luz. Ellos nunca fueron conservadores, y aun hoy siguen sin serlo. Confían en el progreso, en la capacidad de una sociedad para avanzar, social e individualmente, y yo estoy de acuerdo con ellos.

Yo podría decir sin temor a equivocarme que soy de izquierdas, pero no de la izquierda política, sino de esa izquierda que debería estar en los corazones de la gente que aboga por el progreso. Creo que la vida es movimiento, desplazamiento, un ir de una cosa a otra, y a otra, y a otra... ir saltando, evolucionando. No me gusta estar parado. Creo que pararse no es el camino. Obviamente entiendo la postura conservadora, pero no la comparto. No puedo compartirla.

Con esto anterior grabado a fuego, veo con desolación el panorama político de este pais, y me llevo las manos a la cabeza cuando pienso y veo que los ideales personales han dejado paso a los intereses personales, que la manipulación informativa es enorme de mano de todos, y que tampoco hay ninguna luz al final de este túnel. Y si se ve una luz, como dice Pratchett, seguramente "es el tren que viene hacia tí".

Es muy triste que, a mis 24 otoños, la clase política de este pais me haya dado más que suficientes motivos para pensar que todos los que se dedican a la política son unos mentirosos, unos demagogos, unos seres que no tienen el menor respeto por la vida humana que no sea la propia, que se valen de la fe que la gente de a pie ha puesto en ellos para sus propios fines. Cuidado, no estoy atacando a personas como el Sr. Aznar, el Sr. Zapatero, el Sr. González, o el Sr. Fraga como personas, que me merecen tanto respeto como cualquier otra de este, o de cualquier otro mundo. Estoy atacando a esa faceta de ellas que les convierte en seres a merced del ansia de poder, que les permite defender causas que no son las suyas, cambiar de opinión según les convenga. Ya no quiero entrar en el tema de si roban, de si son corruptos, etc etc. No merece la pena.

Cuando escucho las canciones que cantaba Paco Ibáñez en el Olympia de París, esas letras de poetas españoles acompañadas de los acordes de una guitarra española, me invade la tristeza y la melancolía. Esas canciones tenían fuerza, la fuerza de la sangre y de la lucha, la fuerza de la fe y la esperanza. Tengo esperanza en la gente de este pais, que ha demostrado y me demuestra día a día que son gente por la que merece la pena luchar, morir, y vivir. Pero en la clase dirigente... y eso que ha salido el Partido Socialista, que si llega a ganar el PP...

miércoles, marzo 03, 2004

Disculpas y demás

He cometido errores y seguramente seguiré comentiéndolos de aqui hasta que deje esta vida. Hacer daño a la gente a la que quieres, frustrarte porque esa misma gente no te entiende aunque lo intenten, caerte una y otra vez y ver que te faltan brazos a los que agarrarte... el pan de cada día.

Se me ha inundado la casa; ahora ya hay más cosas mojadas aparte de mi ánimo. Me he comprado una tarjeta gráfica barata para poder jugar más deprisa y evadirme mejor de eso que llamo "exterior". La flauta y la guitarra descansan polvorientas en un rincón, mirándome con compasivos ojos de madera y lágrimas silenciosas, pero no por ello menos musicales. No tengo disfraz para el ReV, se me ha echado el tiempo encima, y ni siquiera me he leido la ambientación. Iré, no por perder el dinero de la reserva, sino porque seguramente haga un desaguisado y un feo muy grande a los organizadores (gracias chico@s), que encima me adelantaron el dinero. Pero me temo que fallo en el último punto necesario para asistir, que es las ganas de pasarlo muy bien. Mi receta no es mágica. Esta tarde me pasaré por alguna tienda de telas a ver qué encuentro.

He ofendido a una chica a la que no conozco y seguramente a varias más a las que sí conozco, pero que no me dicen nada. Alguna cree conocerme, como reza su apodo, pero no sé quien es. Por hacer algo que necesitaba hacer ofendo. Lo lamento mucho, chicas, chica de los asteriscos. Algo que me llega por mail de alguien desconocido, no estoy acostumbrado. Pedir permiso... sí, es posible, pero estoy harto de pedir permiso para hacer cosas. Lo siento. Lo siento, pero lo volvería hacer de nuevo. Lo siento.

Vaya palmarés el del ayer. Me ha quedado tiempo entre tanta movida para sentirme vacío, para tener una conversación interesante y deprimente con un compañero de curro, para hacerle sonreir, para llegar a casa y descubrir que no puedo ducharme ni cocinar porque se me ha terminado el gas de la bombona. Me ha quedado incluso tiempo para pensar en que me han diseñado mal, y que las células que conforman mis labios, mi lengua y mi boca, las tres destinadas al objetivo principal de decir gilipolleces, deberían haberse utilizando en otra cosa, por ejemplo hacerme otras dos orejas, para escuchar mejor, a ver si así tengo el doble de posibilidades de enterarme de algo. Nunca me entero de nada.

Una pipa de agua languidece en mi casa, esperando a que la regalen. Mi casa languidece en Madrid esperando a que venga un inquilino que haga algo con ella. El inquilino de mi casa languidece mientras en la calle la vida pasa, como dice Sabina, como un huracán; y saca del armario su ajado traje gris; y se sienta a esperar que por la ventana entre el payaso del anuncio de Micolor caracterizado de diosa griega. Y mientras tanto el emule baja cosas, cosas que irán a parar a armarios redondos y planos donde se apolillarán de tanto esperar que alguien se acuerde de ellas. Tengo que acordarme de llevarle a un amigo la serie de El Mundo en Guerra, serie que ni siquiera he visto entera.

La comida no sabrá a nada cuando queda hoy con este amigo. El vino no emborrachará, y las palabras se perderán en el vacío. Igual que estas que escribo. Estoy solo. Solo sin remedio. Je, que bien... estoy solo. Cualquier cosa que me aparta de esta realidad inamovible se termina convirtiendo en tensión, pero... qué bien me sienta abrazar y ser abrazado, escuchar y ser escuchado, y cómo lo echo de menos cuando no hay nadie.

Seguramente esto se tomará como una pataleta de un niño poco acostumbrado a los reveses de la vida. Me da igual cómo se tome, me da igual. Que la explicación a mi comportamiento la den los aprendices de freudianos, si tienen suficiente interés, porque lo que es yo ya directamente paso de intentar explicar y explicarme. No tiene sentido. No siento mi cabeza ni mis pies.

Que auténtica es la vida. Es tan auténtica que solamente la reconoces cuando te sacude hasta que tiemblan tus cimientos. Os echo de menos a todos. Os echaré de menos a todos. En serio. Qué importa? Qué importará?

martes, marzo 02, 2004

Ejemplo de contestación

Una chica, observadora casual del blog, ha decidido escribirme para hacerme llegar su opinión. La cosa es que he empezado a contestarla, y mientras iba escribiendo se me ha ocurrido que podría ser interesante ponerlo aquí. El mail, que como subject reza Soy Mujer es el siguiente:

Leo tu blog aunque nnca hago comentarios y además no me conoces así es que voy a intentar ser objetiva.
Está muy bien que intentaras desahogarte pero has metido a todas las mujeres ( entre las que me encuentro) en el mismo saco. Soy persona de buenos amigos y pocas amigas porque para mi es más fácil entenderme con un hombre y parte de esto radica en que no entiendo la postura ante el sexo que defiende ahora la mujer. Estoy de acuerdo contigo en que la mayoría de las mujeres buscan el chico malo; pero hay un pequeño % que queremos e intentamos ser felices con alguien que realmente merece la pena. Empieza por valorarte a ti mismo y a partir de ahí te aseguro que cambiará tu punto de vista.
A lo mejor me metes en el grupo de las personas que tu crees no te han entendido; pero si te paras a pensar...lo que estan haciendo ahora las mujeres es lo que estuvieron haciendo muchos años los hombres...¿ a que jode?. No me gusta ni un caso ni el otro, solo decirte que vivas tu vida y no pierdas tus amistades por un rato de placer.

Sin nada más, un saludo y te seguiré leyendo conforme vaya teniendo tiempo



Y mi contestación ha sido la siguiente. La pondré aquí en un ejercicio de esperanza para que se me entienda de una vez. Los cuatro asteriscos sustituyen al nombre de la chica que me escribió.


Hola ***. Encantado de conocerte.

Antes de nada, quiero darte las gracias por tomarte la molestia en escribirme y por darme tu opinión acerca de la "controvertida" entrada del blog.

Con respecto a lo que cuentas, francamente, soy consciente de que hay chicas (y muchas) que se salen de lo que en la entrada del blog aparece como norma de comportamiento femenino. Quiero que sepas que usualmente no hago manifestaciones de ese tipo. Siempre tiendo a intentar entender la postura ajena, en muchos casos en detrimento de la mía, en aras de un mayor entendimiento. Y efectivamente, yo consigo un mayor entendimiento de la situación, pero por desgracia ese esfuerzo que hago no suele ser compartido por las personas que viven conmigo ese momento. Y estoy bastante harto de que esa pauta se repita una y otra y otra vez.

La entrada del blog es solamente lo que se podría considerar como la punta de un hipotético iceberg cuyo hipotético hielo es la tensión que surge entre yo y el resto del mundo al relacionarnos. Y puedo llevarlo más o menos bien cuando no conozco de nada a la/s otra/s persona/s, pero cuando se trata de la gente a la que quiero, ese iceberg acuchilla cruelmente el costado del barco de este perdido marinero que escribe.

Naturalmente que soy consciente de que todo el mundo no es igual, de que no todo el mundo tiene la misma pauta de comportamiento, de que no todos los ríos corren hacia el mismo mar. Pero de lo que sí me he dado cuenta , dolorosamente por cierto, es de que muy, pero muy pocas personas han hecho conmigo lo que yo he hecho con ellos, es decir, anteponer mis deseos a los suyos, dejar mi egoísmo en dique seco y dejar que el suyo me inunde, regalar mi tiempo sin esperar nada a cambio, aparte de que esas personas me regalasen el suyo cuando lo necesitase. Porque yo también necesito tiempo. Y mis orejas, que por regla general escuchan y escuchan, están conectadas con mis labios, que de vez en cuando también necesitan ser escuchados.

Y son mis labios quienes, a través de mis dedos, escriben unos y ceros en este frío mundo virtual, que solamente es cálido por que sé que detrás de esos unos y ceros hay personas. El blog lo creé principalmente para eso, para tener un sitio donde rugir mi verdad. El hecho de que tenga puesto un motor de comentarios es secundario y totalmente ajeno a la naturaleza del blog.

No ***. Como comentaba en la última entrada, aquella otra no pretendía ser un tratado sobre las relaciones humanas. Ni lo pretende este mail que te escribo. Mi opinión y mi verdad están sujetas a permanente cambio, pero soy consciente de que existen otras opiniones y otras verdades, que en determinados casos pueden chocar con las mías. Es este pequeño axioma, de tremenda importancia, el que parece que la gente no termina de entender. Dicho esto, pasemos a contestarte al mail propiamente dicho.

Si a tí no te parece bien que haya metido a todas las mujeres en el mismo saco, me parece muy bien. Como dice una compañera, la salida a un clic de distancia. Como te decía antes, soy consciente de que no todas las personas son iguales. Pero al escribir esa entrada decidí pasar olímpicamente de eso, sencillamente por que lo necesitaba. Un grito es un grito y no tiene por qué ser agradable ni lógico ni meditado.

¿Que si creo que no me has entendido? Pues mira, no lo sé, pero creo que no. Por una parte dices que eres consciente de que la postura sexual de las chicas de hoy no te convence, pero por otra dices que hago mal metiendo a todas en el mismo saco cuando tú acabas de hacer lo mismo hablando de esa postura "general" de las mujeres ante el sexo. Si tu correo es, como creo, una reivindicación de que no todas las chicas son iguales, me parece muy bien y no tengo nada que añadir, salvo que ya era consciente de ese hecho casual y maravilloso. No, creo que no me has entendido, no porque no seas capaz de hacerlo, sino porque has tomado una premisa base falsa, y es que esa entrada era un manifiesto similar a una declaración de intenciones. Y no lo es. No me has entendido porque has hecho un ejercicio de simplificación del contenido de la entrada; y yo voy a hacer otro para decirte que eso es precisamente lo me temía que iba a hacer el observador casual. Claro que, puesto que no me conoces, no veo por qué habrías debido hacer otra cosa, ¿verdad?

Ah, y con respecto a lo que dices acerca de valorarme, bueno, qué decir aparte de que estoy de acuerdo con que es necesario que me valore más. Pero con respecto a lo de que eso cambiará mi punto de vista, no lo acabo de ver. Ya me valoro a mí mismo ***. Creo que soy alguien muy válido en general, muy polivalente si lo prefieres. De lo que me quejo en la entrada es, muy simplificado: ¿Por qué se valora más mi capacidad para escuchar, que mi capacidad para besar? Por que creo que hago las dos cosas bastante bien.

Tu correo me habría gustado más sin ese "¿a que jode?". Me echas en cara haber metido a todas las mujeres en el mismo saco, y tú sin tapujos haces lo mismo con los hombres (entre los que me incluyo ;) con la perla añadida de que "hemos hecho lo mismo desde hace muchos años". Francamente cielo, si lo que querías era salirte de ese "círculo de la muerte" que según tú conforman para mí las pautas de comportamiento femeninas podrías haber empezado bastante mejor y sólo un poco peor.
Menos mal que apostillas que no te gusta ninguno de los dos comportamientos. Ya me habías asustado ;)

En cuanto a lo de perder tus amistades por un momento de placer, no veo que ésta cosa tenga que dar necesariamente como consecuencia aquella. Aunque claro, todo son puntos de vista y yo voy a respetar el tuyo.

Gracias por darme tu opinión. Nos vemos.



Creo que lo que digo no es tan dificil de entender. ¿O tal vez sí?